Artículos sobre sesiones y talleres

Arteterapia y creación  espacios de belleza efímera dentro del marco  de las  puertas  abiertas als tallers de los creadores del Barrio  del Poble Sec: 

11 de mayo de 2013 

chico en el suelo con dibujos encima

una imagen de uno de mis talleres de arteterapia

El taller se propone en La Margarita, asociación de artistas y talleristas  de diversas disciplinasque abre sus puertas en motivo de las jornadas  de los talleres de creadores del Poble sec.  La Margarita ofrece  una sesión de arteterapia a  las 10 personas que se acercan  curiosas y expectantes,   junto con otras actividades complementarias  a la posibilidad de visitar el espacio.

Para caldear, la propuesta es sacarse de encima con un gesto al personaje interior que juzga, compara  y  obstaculiza el libre hacer del ser creador. Me sorprende la singularidad con la que cada persona expresa  esta misma idea. Sigue un segundo gesto para invocar al ser creador que nos habita y dejar que presida la sesión de hoy.  Terminamos el caldeamiento con el  juego del espejo a cuatro direcciones para  entrar en un espacio lúdico y de percepción.

La propuesta para experimentar las posibilidades de creación del arteterapia es armar una danza de esculturas de presencia.  Nos sentamos en círculo, tenemos a mano papeles, colores, ceras, pastel  etc. Ponemos atención a nuestro cuerpo, a la respiración, al espacio vacío  que  se crea dentro del círculo  y que se arma como escenario en el  que pueda suceder  una creación desde la presencia y la escucha  a la vez de lo que pulsa dentro de cada una por surgir al exterior y de lo que surge de lo que va más allá de cada una, lo que se inspira y se sotiene por el otro. El grupo tiene sus propio contenido que parece quiere tomar forma, plasmarse y desaparecer para dejar espacio a una nueva creación efímera.

Cada participante se levanta cuando siente el impulso de expresar e  improvisa una escultura en el centro, la sostiene en el tiempo dejándose mirar por los cuatro costados de su cuerpo.  Una segunda persona arma su escultura en el espacio abierto al acontecer y las dos comparten escenario por unos segundos hasta que la primera se retira. El grupo está atento a lo que pasa en el escenario y  traslada  al papel lo que va aconteciendo en el centro.

Me  maravilla  la capacidad del arteterapia para borrar las fronteras entre creador y espectador. El/la creador que arma su escultura es activo y receptivo en su escucha y el espectador que recibe la creación es a su vez creador en su registro o  transfer  de la experiencia en el papel con trazo y color.

En tiempos  que invitan al consumo pasivo y al acatamiento, parafraseando a Winnicott,   acatamiento que conduce  a realidades enfermizas y de falta de sentido,   contrapuesto a realidades en las que la forma de vivir creadora se traduce en estados saludables,   se hace imprescindible habitar sin pausa  espacios de resistencia, de micropolítica como nos recuerda siempre Mónica Sorín. Hacer quotidiano el gesto de retomar  la participación activa en la vida, el ser sujeto creador y protagonista.  En el  gesto de hacer creador  al espectador,   en el taller hace fluir la creación personal y colectiva  de maneras sorprendentes;  y en la vida  abre un mundo de posibilidades nuevas de aventura y gozo,   y de habitar un  mundo en que la vida vale la pena de ser vivida, trayendo de nuevo a winnicott [1].

Las  esculturas se van armando en grupos de dos y de tres,   y se van cargando de contenido emocional. Surgen esculturas de acurrucamiento, apoyo, sostén… Danzan el  guerrero con los brazos al cielo con la matrona, la que pare, la que sostiene. Me sorprende como la danza de esculturas toma un ritmo propio, hasta que nos pide un final:  uno a uno nos sumamos a una última escultura conjunta  que se mueve, se acaricia  y se acurruca. Le damos voz a la escultura final a modo de título de la creación.

Para terminar, compartimos  los trabajos realizados durante la sesión. Maravilla  que cada persona encuentra una manera única y propia de mostrar su trabajo que propongo en el espacio antes ocupado por el escenario.  Carolina se tumba en el centro y coloca todos sus dibujos  encima de su cuerpo, Montse añade una copa a la muestra de sus trabajos, Silvia los lanza de su vientre como si los pariera… y así la parte de mostrar el transfer de escultura al  papel  se convierte nuevamente en un motivo de creación.

Me asombra  nuevamente todo lo que puede acontecer con  material de creación básico: cuerpo, emotividad, ideas, papel  y color, y la belleza  que acompaña la creación improvisada que resiste las entradas y salidas del público que visita el taller de la Margarita con motivo de las puertas abiertas, no sólo resiste y acoge miradas ajenas  sino que  da la vuelta a la dificultad y toma la  intrusión de algunas miradas visitantes como motivo de creación. Estoy pensando en la escultura de Silvia,   participante del taller, que crea una escultura de clara resistencia a los flashes de las cámaras que se disparan en un momento, y dice con  su gesto bello «No, así no».  Momento hermoso, los flashes se detienen, las miradas intrusivas parecen haber entendido que hay otras formas de mirar y se repliegan.

En un escenario armado con nuestros cuerpos presentes y creadores acontecen instantes de belleza  efímera y alquímica. Una vez más, el arteterapia  crea un espacio para lo posible y para el despliegue de una belleza que no sigue  los cánones de la época, ni lo que la sociedad  y el mercado consideran  perversamente «bello», sino una belleza que surge de dentro, de lo más profundo  y se expande sutil y poderosa ante una mirada  desprovista de juicio.  Belleza que conmueve y expresa una verdad interior,   sin buscar complacer ni entretener, y que acaso recuerde a veces el verso  del poeta Rilke «La belleza es el  principio de lo terrible que aún podemos soportar».

[1] WINNICOTT, DW. “Realidad y juego”.  Gedisa editorial, Barcelona, 2008